Guillermo de Ockham (1300-1350)
 
Guillermo de Ockham, Summa de lógica, Edición personal, Madrid, 2010
 
“Al descuidar el estudio del lenguaje para ir directamente a las cosas, no se hace más que proyectar en el ser la sombra llevada del discurso, de sus elementos, de sus articulaciones.
Sostenido por esta convicción, Guillermo de Ockham lleva a cabo, al comienzo del siglo XIV, un análisis crítico minucioso de las categorías lógicas y metafísicas legadas por Aristóteles, Porfirio y Boecio: empresa de desrealización que no conduce a un encierro en el lenguaje sino, muy al contrario, a un estudio riguroso de los modos según los cuales los signos verbales y conceptuales se relacionan con las cosas existentes, en su realidad singular.
La Summa de lógica cuya primera parte está aquí traducida por primera vez en castellano, constituye un momento decisivo en la puesta en su lugar de los principios del análisis semántico que desarrollaron buen número de filósofos en el siglo XIV.
Obra mayor para comprender el pensamiento de los últimos siglos medievales, la lógica ockhamista rompe con toda visión de un sistema cosmológico de referencias simbólicas en donde el mundo es él mismo un lenguaje —visión dominante desde Agustín— y trabaja en reformular en la simplicidad de una relación referencial el cara a cara que se instaura entre el mundo real y el lenguaje como conjunto organizado de signos”.
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Anselmo de Canterbury, Proslogion, Tecnos, Madrid, 2009

“Este libro marca un momento estelar en la historia de la filosofía de todos los tiempos, porque en él tuvo lugar la invención por parte de un monje medieval, San Anselmo de Canterbury, de un argumento presuntamente demostrativo de la existencia de Dios, el llamado argumento ontológico, que no parte, como la mayoría de los argumentos o demostraciones que persiguen este fin, de la observación del mundo exterior, sino del puro pensamiento. Grandes filósofos modernos, como Descartes y Leibniz, lo han dado por válido y otros no menos grandes, como Kant (y antes de él Santo Tomás de Aquino), lo han refutado. Todo lector de mediana cultura debe haber meditado al menos una vez en su vida sobre este intrigante argumento, que ha interesado también a numerosos pensadores del siglo XX, entre ellos el célebre lógico Kurt Gödel. El editor de este libro Julián Velarde, catedrático de Lógica de la Universidad de Oviedo. analiza en su Introducción la historia y la estructura lógica del argumento ontológico de San Anselmo. Y su presentador Mariano Álvarez, catedrático de Filosofía de la Universidad de Salamanca, medita sobre los diversos supuestos que laten en el fondo del referido argumento y que condicionan la diversidad de sus interpretaciones”.

Anselmo de Canterbury (1033-1109)

Tomás de Aquino, Suma contra los gentiles, Porrúa, México, 2004

“Santo Tomás de Aquino es uno de los grandes ejes de la Edad Media, ha influido profundamente a la civilización de Europa Occidental. Por haber tocado muchas de las bases de la estructura metafísica y nosológica de la naturaleza, en especial de la humana, su pensamiento ha llegado a denominarse filosofía perenne; y lo es en cuanto sus grandes principios fundamentales representan algunos cimientos inconmovibles para el desarrollo del pensamiento siguiente. La genialidad de este autor estriba no sólo en la gran erudición o en que haya logrado sintetizar las principales corrientes de pensamiento filosófico y teológico, sino en la integración de todos estos elementos en una cosmovisión unificada y arquitectónicamente construida”.

Agustín de Hipona, Las confesiones, Tecnos, Madrid, 2010

“¿Leer las Confesiones de san Agustín? Se viene haciendo por siglos. Es un éxito literario permanente. En este escrito, la celeridad “concuerda con el original”, es decir, con el alma enamorada y fogosa de Agustín: “amaba amar y ser amado”, “caí en los amores en que deseaba ser cogido”, “mi amor es mi peso, por él soy llevado adondequiera que voy”… Es el hilo universal, el fuego común el motivo de (casi) todo… Incluida la tragedia humano-divina de Agustín, llena de fuerza dramática. Un relato comprometido con la inteligencia, síntesis de su pensamiento primero y, a la vez, relato ameno. Se ofrece aquí el texto completo de la obra, en una nueva traducción, con indicaciones de estudio. Este trabajo serio y concienzudo va dirigido a toda persona interesada por las cumbres del pensamiento y la literatura. La traducción y la edición anotada con los correspondientes anexos han corrido a cargo de Agustín Uña Juárez especialista en el estudio de San Agustín y actualmente profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid”.

Agustín de Hipona (354 – 430)

Agustín de hipona, La ciudad de Dios, Tecnos, Madrid, 2010

“El pensamiento de SAN AGUSTÍN DE HIPONA (354-430), formulado al final de la Edad Antigua, atraviesa y configura la Edad Media; se vierte después en la Edad Moderna y llega hasta la Contemporánea por el flujo de una tradición en la que entran autores tan diversos como San Isidoro, San Anselmo, Santo Tomás, Lutero, Descartes, Pascal, Hegel y Wittgenstein —entre otros muchos—. Dentro de la enorme producción literaria del gran Obispo, sus veintidós libros de La Ciudad de Dios despliegan sus ideas fundamentales y permanecen como una de las obras de mayor relevancia a lo largo de los siglos. La presente edición abreviada de La Ciudad de Dios de San Agustín comienza con un estudio preliminar que encuadra en su contexto histórico este importante y extenso tratado del Doctor de la Gracia, y señala las pautas para identificar sus ejes y temas principales. A continuación, se ofrece una amplia, densa y representativa selección de los mejores pasajes de una obra que no sólo es síntesis de la doctrina agustiniana, sino también una de las más influyentes en la configuración de la identidad europea, en el desarrollo de la filosofía y la teología posteriores y en la historia occidental”.